RECORDANDO A DON PATRICIO

Por Carol Pinto-Agüero Barría, Sesión Directorio ACHEI

Lunes 19 de Mayo del 2016

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Artículo Introducción al problema de la plataforma continental

INTRODUCCIÓN AL PROBLEMA DE LA PLATAFORMA CONTINENTAL EXTENDIDA MÁS ALLÁ DE LAS 200 MILLAS MARINAS: EL CASO DE CHILE Y ARGENTINA EN EL MAR AUSTRAL Y LA ANTÁRTICA SUDAMERICANA

Jorge G. Guzmán

Mag. MPhil & PhD Cantab

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COLOMBIA NO SIGUE EN LA HAYA

Por Samuel Fernández Illanes

21 de marzo de 2016

El Presidente de Colombia ha declarado que no acudirá a ninguna audiencia más ante la Corte Internacional de Justicia. Su reacción es concordante con la progresiva molestia ante los resultados de sentencias del Tribunal. El 2012 perdió ante Nicaragua en la delimitación marítima alrededor de 75 mil kilómetros cuadrados del mar frente a ellos, que antes controlaba, conservando algunas islas con reducida proyección marítima; más dos islotes en medio de una Zona Económica Exclusiva ahora nicaragüense, los que sólo quedaron con 12 millas circundantes. Colombia declaró que dicho fallo no le era aplicable, “hasta tanto se celebre un tratado que proteja los derechos de los colombianos”, el que “deberá ser aprobado de conformidad a lo señalado en nuestra Constitución”. Nicaragua acusó a Colombia de no ajustarse al fallo, incumplirlo y recibir amenazas, por lo que volvió a demandar a Colombia ante la Corte que aceptó el pleito el 2013; el cual, además, contiene la petición de Nicaragua de que la Corte determine la “plataforma continental extendida” que le correspondería por la ejecución de la sentencia que los benefició. Colombia interpuso excepción preliminar de incompetencia en este nuevo caso, que la Corte en fallo reciente, rechazó por 8 Jueces a favor y 8 en contra, dirimiendo por la competencia, su Presidente. De ahí la decisión de no volver a comparecer ante la Corte. Entre tanto, Colombia se retiró del Pacto de Bogotá en noviembre de 2012, justamente adoptado en su capital en 1948, el que invocó Nicaragua para sus demandas.

 Como los retiros del Pacto sólo surten efecto un año después de notificados, la Corte estimó que seguía siendo competente, pues “no tienen efecto retroactivo ni afecta la Jurisdicción de la Corte”, al entablarse los tres casos antes de dicho plazo. Una vez más la Corte a priorizado ser competente, ya que considera que por sobre el Pacto, esté vigente o no, se aplica su Estatuto y su Reglamento, que le otorgan jurisdicción para “cualquier cuestión de derecho internacional”, (Artículo 36, letra b. del Estatuto). Todo lo anterior desde el punto de vista del derecho vigente y los instrumentos internacionales aplicables. Hay que precisar que el retiro de la Corte como tal, no está contemplado, pues constituye el “órgano judicial principal de las Naciones Unidas” según la Carta, (Artículo 92). Y dicha Carta no contiene ninguna disposición de retiro de la Organización Internacional. Todo país ingresa libremente a la ONU y automáticamente, reconoce a la Corte como uno de sus órganos, como lo son la Asamblea General, el Consejo de Seguridad, el ECOSOC, u otros. Entonces no cabe ser Estado Miembro y no ser Parte del Estatuto de la Corte. Y la pertenencia es permanente. Eso sí, ello no implica que se reconozca igualmente la jurisdicción de la Corte para todos los casos que se le presenten. Sólo para aquellos que los países la otorguen, en tratados generales frente a cualquier controversia (como el Pacto de Bogotá), o sólo para diferendos específicos, caso a caso.

La decisión de Colombia, aunque no se haya explicitado claramente, sólo tendría como consecuencia el que no proseguirá su defensa ante el tribunal en el Juicio de fondo para el cual la Corte falló declarándose competente. En ningún caso podría contemplar el desconocimiento de la Corte al que está obligado por la Carta y por el Estatuto. Su no comparecencia futura, implica un riesgo serio. En efecto, el Artículo 53 del Estatuto, señala: “Cuando una de las partes no comparezca ante la Corte, o se abstenga de defender su caso, la otra parte podrá pedir a la Corte que decida a su favor.” Nicaragua volvería a ganar el juicio en curso por abandono. Si Colombia cae en desacato, incumpliendo los sucesivos fallos de la Corte, violaría la juridicidad internacional y el derecho internacional, cayendo en la ilegalidad. El caso se transforma a futuro, en un asunto político, para el que goza de plena soberanía para adoptar lo que estime del caso, si bien sus consecuencias podrían ser de mayor alcance. Ningún país, por poderoso que sea, está por sobre el derecho. La comunidad internacional y la propia Naciones Unidas, lo tendrían en consideración y posiblemente Nicaragua podría exigir sanciones u otras medidas coercitivas para obligar a Colombia a cumplir lo que obtuvo de la Corte, inclusive ante el Consejo de Seguridad que ciertamente presionaría por la solución pacífica de la controversia. Una responsabilidad seria para Colombia en momentos en que recompone su situación internacional, y el Gobierno se juega gran parte de su éxito en las negociaciones con las FARC, control del extremismo político, y la lucha al narcotráfico. La decisión adoptada, si bien refleja una molestia legítima por los fallos de la Corte, consecutivamente adversos y hasta discutibles jurídicamente, parece más inspirada en atraer apoyos internos apelando a la nacionalidad e independencia del país que se considera afectado. Por ello la disposición a dialogar con Nicaragua, directamente, y la referencia a la Constitución. Cuesta imaginar a Nicaragua negociando cuando cuenta con sentencias de la Corte a su favor. Tampoco la primacía de la Constitución es un argumento legal aceptado en el actual desarrollo del derecho internacional. Sería muy fácil subordinarlo a normas propias. Todo indica que debiera ser una situación provisoria y no definitiva de un ya largo conflicto, la que ojalá encuentre su necesario cause legal y de convivencia entre ambos países que la requieren.

Reflexiones sobre el multiculturalismo por Sergio Fernández Aguayo

Por Sergio Fernández Aguayo, asociado de ACHEI y Presidente del Instituto Maritain-Chile

1.-  Una época de migraciones y refugiados.-

 En la etapa en que está viviendo la humanidad, el fenómeno de las migraciones, que culmina en la existencia de más de 51 millones de refugiados y sus consecuencias futuras sobre el multiculturalismo, en los países que acepten  acoger a tantas personas y familias abandonadas, que naturalmente buscan un país de acogida donde puedan obtener  el respeto de sus propias culturas. Se anuncia pues  un posible cambio cultural muy veloz hacia una realidad multicultural y multinacional, que llama a una reflexión  sobre los factores distintivos de las culturas y sus respectivas identidades, en que las religiones siempre han sido un elemento importante.

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La Tercera publica artículo “El Triángulo de la Discordia” del ex embajador Samuel Fernández

El 11 de noviembre La Tercera publicó el artículo del ex embajador y miembro de ACHEI, Samuel Fernández. En el artículo titulado “El Triangulo de la Discordia”, el autor realiza un análisis de controversia que se ha provocado frente a la reclamación de dicho territorio por el gobierno peruano.

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UNA ÉTICA PARA LAS RELACIONES INTERNACIONALES

Se encuentra disponible el artículo “Una ética para las relaciones internacionales” del Ex Embajador Sr. Sergio Fernández Aguayo.

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Celebración de la segunda Asamblea Ordinaria del año 2016

El jueves 9 de marzo de 2017 a las 18:00 horas, se celebró la segunda Asamblea Ordinaria de ACHEI correspondiente al año 2016, en las dependencias de la Universidad Miguel de Cervantes, la que contó con la asistencia de los miembros del Directorio y asociados de la organización.

La Asamblea comenzó con la cuenta anual del Presidente Dr. Alberto Sepúlveda Almarza, quien informó sobre los avances en la consolidación institucional de ACHEI, como la obtención del RUT institucional que permite la postulación a financiamiento de proyectos tanto del sector público como del sector privado.

Asimismo, el Presidente expuso a los presentes sobre la participación de ACHEI en el IV Congreso de la Federación Latinoamericana de Estudios Internacionales (FLAEI), efectuado en la ciudad de Montevideo (Uruguay), los días 21 y 22 de noviembre de 2016, según lo contenido en el Informe que elaboró el Presidente y que fuera difundido a los asociados. Posteriormente el Secretario General, Sr. Carol Pinto-Agüero Barría expuso la situación financiera de ACHEI y presentó el Balance Anual 2016.

Concluida la Asamblea Ordinaria, se prosiguió con las presentaciones del Prof. Jaime Sepúlveda Cox “Visión de Estados Unidos desde Washington D.C.”, el Dr. Raúl Allard Profesor Raúl Allard Neumann “Visión de la Política de Estados Unidos desde Washington-febrero 2017”, y el Sr.  Carol Pinto-Agüero Barría “Impresiones de Estados Unidos desde Arizona”.  Debido a la imposibilidad de asistir el Director Chihon Ley Neira, envió al Secretario General su ponencia “Visión Del Brexit, Desde Londres”, la que se acordó difundir a los miembros de ACHEI.

Citación Segunda Asamblea Ordinaria Anual año 2016

Se informa a los miembros de ACHEI que la segunda Asamblea Ordinaria Anual de 2016 se efectuará el próximo Jueves 09 de marzo a las 18:00 horas en Primera Citación. La Segunda Citación está programada para las 18:15 horas. Dicha Asamblea se efectuará en la Sala “Bernardo Leighton”, 7º Piso, de la Universidad Miguel de Cervantes, Mac Iver 370.

PROGRAMA DE LA ASAMBLEA

TABLA

  1. Aprobación del Acta de la Asamblea Ordinaria Anual del Martes 26 de Julio del 2016
  2. Cuenta del Presidente
  3. Estado Económico-Financiero 2016
  4. Congreso Internacional ACHEI 2017
  5. Varios

EXPOSICIONES (15 Minutos cada una)

  1. Visón del BREXIT desde Londres. Director Chihon Ley Neira
  2. Visión de Estados Unidos desde Washington D.C.. Vicepresidente Jaime Sepúlveda Cox
  3. Visión de la Situación Política Norteamericana desde Washington D.C. Director Raúl Allard Neumann
  4. Impresiones de Estados Unidos desde Arizona. Secretario General, Carol Pinto Agüero Barría

Se agradece la confirmación de la asistencia al Secretario General, Sr. Carol Pinto Agüero Barría, lo antes posible mediante correo electrónico.

En el caso que sea imposible la asistencia se puede extender un Poder para que ser representado por parte de otra asociada u otro asociado.

Se recuerda también que sólo pueden votar en la Asamblea los Socios que tengan sus cuotas sociales al día.

2016 EL AÑO QUE CAMBIÓ LA ESTRUCTURA DE PODER MUNDIAL

Asociación Chilena de Especialistas Internacionales ACHEI

Artículo publicado por la Revista Occidente, Nº 469, Enero-Febrero 2017.

Se nos ha pedido que hagamos un análisis del panorama planetario de este año. Debido a su complejidad lo haremos en dos artículos. En primer lugar comentaremos dos grandes temas: El declive de los anglosajones y El retorno de los chinos.

El declive de los anglosajones a contar del último tercio del siglo XVIII hasta nuestros días se produjo la hegemonía de la cultura, la economía y la política de las potencias anglosajonas. Las Revoluciones Industriales se iniciaron en Inglaterra y ello le permitió, en el transcurso de los siglos, construir el Imperio Británico, que a inicios del Siglo XX abarcaba una cuarta parte de la Humanidad y de las tierras del planeta. El Imperio se extendía por América (Canadá e Islas del Caribe) África y Asia.

En el siglo XVIII surgen los Estados Unidos de América como la gran potencia continental y a fines de1898 se consolidan como el principal poder militar y manufacturero de la Tierra. El siglo XX ha sido denominado el gran período de EE.UU. y su reemplazo al decadente Imperio Británico.

La Ciencia Económica es de habla inglesa y profesores de las universidades de Gran Bretaña y de EE.UU. han dominado los Premio Nobel de esa disciplina.

Las dos Guerras Mundiales destrozaron la hegemonía inglesa y Gran Bretaña debió refugiarse bajo el alero de sus “primos” de EE.UU. La Segunda Guerra Mundial llevó, como consecuencia, la Independencia de las colonias de África y Asia de Gran Bretaña. Inglaterra volvió a su reducida extensión en Europa y a un papel de segunda categoría incluso en el Viejo Continente.

El Brexit

El Brexit o British Exit (Salida Británica) de la Unión Europea comenzó como una simple maniobra política. El Primer Ministro Cameron, con el fin de desviar la atención de los británicos en las dificultades económicas del país, propuso realizar un Referendum sobre la permanencia o no del Reino Unido en la Unión Europea.

Se esperaba un fácil triunfo del rechazo y de ahí la sorpresa ante el resultado positivo del BREXIT.

Expliquemos las razones que originaron este panorama.

El primer factor que demos comprender es la geografía.

Gran Bretaña son dos islas fuera del continente europeo. Y, de hecho, su política exterior ha sido, desde hace siglos, impedir que una potencia domine el Viejo Continente. Es así que  lucharon contra España, Francia, Alemania y generaron alianzas contra Rusia y la Unión Soviética.

Gran Bretaña no fue invadida por los nazis durante la Segunda Guerra mundial y no sufrió las violaciones contra los derechos humanos que llevaron a cabo estos grupos en Europa.

Como consecuencia no fueron fundadores de la Comunidad Económica Europea que llevaron a cabo, en primera instancia, Alemania Federal, Bélgica, Francia, Italia, Holanda y Luxemburgo. Estos países aspiraban a crear una institución que condujera a la unidad política y superara los rabiosos nacionalismos que habían llevado a innumerables guerras, durante siglos, en el continente europeo.

Gran Bretaña no participaba de esos anhelos. Sus deseos de vincularse a la Comunidad Europea iban más por un status de libre comercio sin mayor vinculación política.

Más aún

El Reino Unido fue desplazado del poderío económico y político por Alemania, especialmente al fin de la Guerra Fría que permitió la unificación de las Repúblicas Federal (capitalista). Y la alianza franco-alemana de los años de Adenauer y De Gaulle llevó, por fin, a la emergencia de un poder dominante en el Viejo Continente.

El otro gran factor que influyó en el BREXIT fue la declinación manufacturera de Gran Bretaña y la aparición de desempleados crónicos en las antiguas ciudades industriales de Liverpool. Fue, en gran medida, la votación de estos sectores la que llevó a éxito del BREXIT.

El nuevo panorama del Reino Unido

Había, sin embargo, diversas regiones del Reino Unido que habían prosperado con la Unión Europea y votaron por su mantención. En la actualidad hay un áspero debate y más de una ha planteado su separación de Gran Bretaña.

El caso más conocido es el de Escocia que ya tuvo un referéndum que planteaba su independencia de Londres. El estrecho resultado permitió la mantención de Escocia en el Reino Unido.

Ahora se ve como una alternativa casi segura la Independencia de Escocia para permanecer en la Unión Europea.

El segundo caso es Gibraltar y se habla de una posible asociación con Andalucía para seguir bajo el alero de Bruselas.

El tercer caso son las Islas Malvinas.

Y aquí se crea un gran problema geopolítico.

Las Malvinas son la llave que permite la proyección de Gran Bretaña en el Atlántico Sur, que tiene grandes riquezas de petróleo y en recursos pesqueros. La posible soberanía de Gran Bretaña en el continente blanco depende de las Malvinas. A ello hay que agregar la importancia de los recursos militares que le permiten dominar los pasos entre América del Sur, Antártica y África del Sur.

Una independencia de las Malvinas llevaría a mediano plazo a su dependencia de Chile y Argentina. El respeto al BREXIT, a una disminución de vida de los kelpers.

Es posible que EE.UU. asuma un papel relevante en las Malvinas.

El curato es más complejo.

Londres votó por la permanencia en la Unión Europea ya que es su gran centro financiero. Su salida implicaría el fin de ese estatus y su desplazamiento por Alemania. Hay voces que plantean la ruptura de Londres con el Reino Unido.

El quinto cas es el de Irlanda del Norte que votó contra el BREXIT y se conversa la posibilidad que se integre a la República de Irlanda. Otra desmembración del Reino Unido.

Lo que queda claro es que se avecinan años tumultuosos para Gran Bretaña y su posible disolución.

Estados Unidos: Explicando a Trump

EE.UU. alcanzó su mayor poderío en 1946, cuando con un seis por ciento de la población mundial tenía un 50% de la producción de la Tierra. Esta situación se debió a que las principales potencias manufactureras competidoras de EE.UU. estaban destrozadas por la Segunda Guerra Mundial. Durante unos quince años fueron la época de gloria de la población blanca de habla inglesa y pocos estudios. Las fábricas de EE.UU. ofrecían sueldos altos, una jubilación respetable y no muchas exigencias.

Todo esto fue cambiando en la medida en que se expandió la industrialización por el mundo y paulatinamente las empresas de EE.UU. comenzaron a exportar sus fábricas a lugares donde los costos de producción eran más bajos, en especial los salarios. Paulatinamente centros como Detroit o Pittsburgh comenzaron a perder empleos. La economía interna se modernizó reduciendo la creación de mano de obra gracias a las maquinarias, creció el área de servicios que exigían un nivel de educación más alto.

Los blancos de bajos estudios perdieron sus trabajos y no encontraron empleos con igual salario. Su nivel de vida bajó considerablemente. Y vivieron como, además, debían competir con negros y latinos en las actividades de bajos sueldos.

A ello se agregó una creciente inmigración de asiáticos y latinos que, además, constituyeron una importante coalición electoral que les permitió ganar senadores, congresistas, alcaldes y triunfar en las elecciones con Obama.

Esta situación finamente generó un enorme resentimiento en los blancos pobres contra los sectores dirigentes del país, fueran políticos, empresariales o académicos.

Y esta votación fue la que descubrió Donald Trump. Y para atraerla usó un lenguaje rudo contra el Establishment.

El triunfo de Trump se debe a un electorado muy parecido al que triunfó con el BREXIT en Gran Bretaña.

El retorno de los chinos

Hablamos del retorno ya que durante siglos China fue un Imperio, que coexistió con el Romano, y de alto refinamiento, extensión territorial, elevada población y de gran poderío militar. En la época del Imperio Romano existió un comercio que se realizaba cruzando la Ruta de la Seda, atravesando desiertos y tierras escarpadas.

Con la caída de los romanos Europa entró en una gran decadencia, se fragmento políticamente y solo el papel de la Iglesia Católica permitió mantener la cultura greco romana.

A mediados de la Edad Media el genovés Marco Polo acompaño a su tío comerciante y llegó a hasta China, el Celeste Imperio. Marco Polo quedó maravillado con lo que vio y sus escritos cambiaron la mentalidad europea. Ahora se trataba de llegar a China y esto finalmente llevó a la expedición de Cristóbal Colón que descubrió América.

A principios del siglo XV el Almirante Zheng He encabezó seis poderosas seis poderosas flotas, con barcos varias veces más grandes que las carabelas de Colón. Las expediciones recorrieron diversos lugares haciendo mapas y más de un autor indica que llegaron a América, África, Asia y la Antártica. Y llevaron productos agrarios y animales entre los diversos continentes. Es así que la papa, originaria de América del Sur, se consume en algunas islas de Indonesia y que el maíz es parte de la alimentación de China.

El Emperador del Celeste Imperio ordenó que la flota volviera y cerró toda actividad externa, llevando a la decadencia que sufrió China en los siglos XVIII y XIX.

Lo que estamos viendo hoy es el retorno de los chinos al poder mundial. Y todo señala que será la potencia dominante en la segunda mitad del siglo XXI.

En el siglo XIX las potencias europeas que dominaban Asia llevaron a enormes poblaciones de chinos a trabajar en sus colonias. Obtenida la Independencia de esos países las comunidades chinas se convirtieron en los grandes empresarios y la actividad económica de Indonesia, Filipinas, Vietnam, Malaya y otros pasó a ser cuasi monopolio de los chinos.

En el Siglo XX China estableció un Estado capaz de gobernar con gran poderío bélico y que estableció una alianza con EE.UU. en 1972 con las visitas de Henry Kissinger y Richard Nixon.

En las décadas siguientes la inversión estadounidense y la apertura de su mercado llevaron a una impresionante racha de crecimiento de la República Popular China. Hoy su PIB global ha alcanzado al de EE.UU. aunque su PIB individual es muy inferior.

El Partido Comunista Chino ha sido muy pragmático, integró a sus filas a los empresarios y estableció alianzas con los emprendedores privados no solo del país sino también del exterior.

Y así, mientras en Gran Bretaña y Estados Unidos hay serios problemas económicos, en la China la locomotora avanza.

Y los nuevos países chinos tienen altos niveles de enriquecimiento. Singapur está entre las cinco primas economías del mundo y Hong Kong y Taiwán tienen ingresos similares a los países europeos desarrollados.

Esta alianza entre un sistema político capaza de gobernar y la alianza con los empresarios explican el éxito chino.

Una reflexión de Roberto Savio

¿Se termina un ciclo? Por Roberto Savio desde Roma

¿La dimisión del primer ministro de Italia, Matteo Renzi, es realmente un asunto local? No hay duda de que un referendo sobre un cambio constitucional puede ser una cuestión de confianza en él, pues personalizó el asunto a tal punto que se volvió una votación sobre el joven gobernante.

Pero si se analiza socialmente la consulta popular, se ve que el voto por el no vino otra vez de las partes más pobres de Italia. Milán es un estudio de caso. Los votantes del centro se inclinaron por el sí, y los de la periferia, por el no.

¿No es acaso similar a lo que pasó con el brexit y las elecciones de Estados Unidos? Y Renzi cayó en la misma trampa que el ex primer ministro británico David Cameron, al convocar a un referendo sobre un asunto tan complejo y poner en riesgo su propia credibilidad y prestigio para que lo arrase una inesperada ola de resentimiento, como él mismo declaró: “No tenía idea de que me odiaban tanto”.

Eso es importante, pues muestra que aun dirigentes tan brillantes como Renzi, no se dan cuenta de que desde hace años ronda un tsunami de resentimiento, que ha sido ignorado por el sistema, por los medios y por los políticos.

Finalmente, todo el mundo relaciona las próximas elecciones en Holanda, en marzo, en Francia, en mayo, y en Alemania, en agosto, como fechas en las que las olas populistas, nacionalistas y xenófobas crecerán aún más.

Un gran suspiro de alivio se escuchó en toda Europa cuando Norbert Hofer, candidato del Partido de la Libertad de Austria, de extrema derecha, perdió con 47 por ciento de los sufragios frente al candidato del Partido Verde, Alexander Van der Bellen, quien obtuvo 53 por ciento.

El ministro alemán Ulrich Kleber declaró: “(El presidente estadounidense electo Donald) Trump marcó un punto de inflexión. La mayoría liberal presiona”. En la última reunión del eurogrupo, la propuesta de la Comisión Europea de permitir un presupuesto fiscal flexible perdió por la presión alemana.

De hecho, las encuestas actuales muestran que el Partido de la Libertad tiene posibilidades de ganarle a la vieja coalición de demócratas sociales y demócratas cristianos que gobiernan Austria desde el final de la guerra. Y como muestran las encuestas actuales, a mediados de marzo, el xenófobo Partido por la Libertad, del oxigenado Geert Wilders podría quedarse con 21 por ciento de los sufragios, más que el Partido Popular por la Libertad y la Democracia, que obtendría 19 por ciento.

En Francia, para evitar que gane Marine Le Pen; al final todo el mundo estará obligado a votar a François Fillon, quien se ha inclinado tanto a la derecha en varios asuntos que es apenas reconocible.

Finalmente, en Alemania, Angela Merkel anunció que realizaría una campaña sin ideología, para no acentuar ninguna diferencia con el partido de extrema derecha AfD en las próximas de elecciones de agosto.

Es desconcertante que el sistema político siga pensando las elecciones como condicionadas por factores locales. Claramente, Trump solo podría ser electo en Estados Unidos. Pero debe quedar claro que lo que ocurre es consecuencia de la reacción de los ciudadanos a escala global.

¿Pero cómo podemos esperar que quienes apoyan la globalización neoliberal desde 1989 reconozcan su culpa? Es una señal de estos tiempos que el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos sean los que pidan una vuelta al papel de un Estado regulador y denuncien que las desigualdades sociales y económicas frenan el crecimiento.

La cuestión es si es demasiado tarde. Ahora será extremadamente difícil regular el mundo de las finanzas, en especial porque Trump eliminará las pocas regulaciones que quedan y formará un gabinete de banqueros.

Desde hace más de una generación, el mercado ha sido considerado el único actor legítimo en materia de economía y sociedad. Los valores consagrados en la mayoría de las constituciones, como justicia, solidaridad, participación y cooperación se sustituyeron por competencia, enriquecimiento e individualismo.

En la actualidad, los niños de China, Rusia, Estados Unidos y Europa no están unidos por valores, sino por marcas, Adidas, Coca-Cola, entre otras. Los ciudadanos se volvieron consumidores. En un futuro próximo, los datos sobre la vida, las actividades y los hábitos de consumo de cada individuo y acopiados gracias a Internet, pautarán cada vez más sus vidas.

La robotización de la producción de bienes y servicios pasará del actual 16 por ciento a 40 por ciento en 2040. Basta pensar en cuántos choferes perderán su empleo con la automatización de los automóviles. Y las personas desplazadas en fábricas son lo mejor de los trabajadores, y no los que tienen trabajos precarios que votan por los populismos.

Otro asunto solapado es que todos los partidos populistas están totalmente en contra de los acuerdos y tratados internacionales. Los partidos europeos se oponen a la unidad de Europa. Trump quiere salirse de los acuerdos existentes. Y todos juntos consideran que el Acuerdo de París sobre cambio climático atenta contra los intereses individuales. Todos hablan sobre su identidad nacional, de su pasado glorioso y sobre cómo deshacerse del multilateralismo y el internacionalismo.

De hecho, en la administración Trump, el término “globalista” es peyorativo. Un globalista es el enemigo que quiere vincular a Estados Unidos a otros países y otras perspectivas. Aun así, el Partido de la Independencia del Reino Unido, el Frente Nacional, en Francia, y el Movimiento 5 Estrellas, de Italia, entre otros, salvo algunas reuniones muy mentadas, nunca pudieron crear una plataforma común en materia internacional, a no ser por la abolición de la Unión Europea. Ahora que Trump designó a Stephen Brennan, quien ya anunció que parte de su trabajo es fortalecer los partidos de derecha y populistas de Europa, será interesante ver cómo, y sobre qué base, podrán crear alianzas, aparte de oponerse al matrimonio homosexual y a los nacimientos extrauterinos.

Pero hay un elemento común en los asuntos internacionales. La simpatía por el presidente de Rusia, Vladimir Putin, considerado un defensor de los valores nacionales y el inventor de la “democracia iliberal”, adoptada oficialmente por Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, seguido por otros integrantes del Pacto de Visegrad, entre Polonia, República Checa y Eslovaquia, bajo la mirada benevolente del presidente Recep Tayyip Erdogan desde Turquía. Putin también atrae cada vez más a Fillon, en Francia, a Matteo Salvini, en Italia, a Nigel Farage, en Inglaterra, a Wilders, en Holanda, y ahora a Trump, el último toque para su legitimación.

Pero la pregunta es si la respuesta a la globalización neoliberal elegida por sus víctimas es orgánica y adecuada. ¿Podrán hacer lo que el desacreditado sistema, en crisis por la globalización, no pudo hacer? Esa es la cuestión central a considerar.

Al observar el gabinete de Trump, quedan muchas dudas. Es una buena imagen decir que sería como poner al conde Drácula a vigilar un banco de sangre. El posible secretario de Educación aboga por aumentar la educación privada. El de Salud está a favor de desmantelar el sistema de salud pública. Casi todos o una buena parte de ellos son multimillonarios. Los asesores proceden todos de grandes corporaciones. Resulta difícil comprender cómo un grupo de personas ricas y poderosas podrá identificarse con las víctimas de la globalización.

Los discursos de Trump contra Wall Street, injusticia social y existencia precaria, que le hicieron poner mala cara, al igual que a Bernie Sanders, desaparecieron. Las compañías de energía recibieron su mayor impulso en varios años, gracias a que el presidente electo quiere retirarse del Acuerdo de París y ampliar el uso de los combustibles fósiles. Pero al mismo tiempo, cientos de ciudades aprueban normas para contener el cambio climático. Es imposible saber qué significará para el mundo o para el propio Estados Unidos. Pero hay señales de que se legitimará la codicia. Numerosos historiadores sostienen que la codicia y el miedo son dos factores importantes para cualquier cambio. El miedo a los inmigrantes es el principal combustible de la xenofobia. No sorprende, entonces, que el nacionalismo, la xenofobia y el populismo crezcan.

El problema es que el debate creciente sobre las víctimas de la globalización se basa en los síntomas y no en las causas. Si en la época de la Unión Soviética le preguntábamos a un transeúnte “¿Cuál es el paradigma que guía la política económica y social aquí?”, con seguridad la respuesta hubiera sido “comunismo o socialismo”. Desde 1989, una pregunta como esa hubiera dejado en blanco a la persona interrogada, mientras vivíamos en un paradigma igual de acotado y totalmente generalizado: mercado, la mayor eliminación posible del Estado, de lo público y la mayor reducción posible de los costos sociales no productivos. El individualismo y la competencia son factores ganadores, proteger y apoyar la riqueza y reducir lo más posible el personal y los costos.

Hay un cambio generacional diferente. Los jóvenes abandonaron la política, perdieron perspectiva y se volvieron opciones administrativas que pasaron a ser cada vez más corruptos y se refugian en el mundo virtual de Internet. Pero se reúne en grupos de personas que comparten pensamientos similares. Si soy de izquierda, me uno con otro de izquierda. Nunca con un tipo de derecha, como lo haría en la vida real. Y en esos grupos, emergen los más radicales. Tenemos un mundo creciente de jóvenes radicalizados y con gran respeto de sí mismos, que perdieron la capacidad de debatir. Cuando se reúnen, hablan de música, de deportes, de moda, pero nunca de ideas o de ideales para evitar conflictos y disputas. Sin jóvenes que quieran cambiar el mundo en el que viven, el elevador de la historia se estanca. Y si se suman muchas otras tendencias históricas, desaparece la capacidad de corregir errores y desequilibrios.

Es antihistórico bloquear la inmigración cuando los países industrializados tienen tasas de nacimiento negativas, y la productividad y las pensiones están en peligro. Es antihistórico imponer de vuelta aranceles, reducir el comercio y los ingresos y aumentar los costos. Es antihistórico aceptar que el paraíso fiscal se traga 12 por ciento del presupuesto del mundo. Es antihistórico eliminar acuerdos internacionales, la cooperación internacional y volver a los pequeños límites fronterizos. Es antihistórico que los ricos se vuelvan más ricos (en la actualidad 88 personas concentran la misma riqueza de 2.200 millones de personas) y los pobres más pobres. Es antihistórico ignorar el amenazante problema del clima, sobre el cual ya reaccionamos tarde. Es casi como romper un gran vaso, creemos que será ventajoso porque tendremos muchos fragmentos pequeños.

China, India, Japón, Rusia y, ahora, Estados Unidos se vuelven todos nacionalistas. Este último siempre lideró, no sin resistencia, como garante de la estabilidad mundial, atribuyéndose el destino manifiesto de país excepcional. Ahora pretenden tener el destino manifiesto de pensar solo en sí mismos. Trump se dará cuenta de que será el capitis diminutio de Estados Unidos.

Estamos, por ende, en un punto de inflexión histórico. Venimos de 70 años de crecimiento de la cooperación internacional, de la creación de las Naciones Unidas, dedicada a la paz y al desarrollo, y de la Unión Europea, basada sobre la misma filosofía, y un enorme florecimiento de pactos sobre comercio, salud, educación, trabajo, deportes, turismo y lo que sea que convoque a la gente, una tendencia que ahora se revierte. La globalización neoliberal le dio a esas tendencias una dirección específica e incuestionable: el mercado es el único actor y el hombre ya no es el centro de la sociedad.

La tendencia hacia la que vamos es clara, en especial después del 9 de noviembre: hacia un mundo de Trump. ¿Pero será esa la respuesta a los problemas de las grandes masas que cambian su representación política? No, si no discutimos ni adoptamos un paradigma, compartido por una gran mayoría, y volvemos a garantizar otra vez la justicia social, la democracia y la participación. ¿Es tan difícil leer la historia?

Enorme error europeo

Con el auspicio de Other News, ponemos a disposición de nuestros asociados el artículo publicado por El País, “El rechazo del Plan Moscovici ratifica el poder de Berlín y condena a Europa al bajo crecimiento”, el cual hace referencia a la inclinación por la austeridad fiscal por sobre la expansión del gasto, liderada por el gobierno alemán.

El País

La decisión del Eurogrupo de rechazar, a instancias de Alemania, Holanda y países satélites, el modesto plan de estímulo fiscal propuesto por el comisario Pierre Moscovici es una pésima noticia para la economía global, para la europea y también para la española. No solo porque una vez más se frustran las expectativas de que cambie una política irracional de austeridad que está arrastrando a la economía europea a una tasa de crecimiento irrisorio, baja creación de empleo e inflación peligrosamente próxima a la deflación; ni porque Bruselas haya sido ostentosamente desautorizada por Berlín y sus aliados en la penitencia (de los demás), sino porque, además de todo ello, el rechazo a una política defendida por el FMI, la OCDE, el BCE y casi todas las instituciones económicas llega en un momento delicado para la UE, con un referéndum fracasado en Italia, un problema bancario grave e irresuelto en ese país, con la incertidumbre acumulada tras el Brexit, la agresiva economía de Trump y la recuperación del precio del crudo.

Merkel, Schäuble y el Bundesbank tienen que saber que la terca negación de una política fiscal expansiva alienta poderosamente el fuego del euroescepticismo; carece de sentido lamentarse por la expansión del populismo y la disgregación en Europa cuando sus dirigentes ofrecen este espectáculo de arbitrariedad y conducta irracional. La defensa política de la austeridad presupuestaria, amparada además por los países que disponen de superávit presupuestario para optar por estímulos inversores públicos, ratifica la idea de que los países centrales del área están utilizando la ortodoxia del déficit en su propio beneficio, atrayendo masivamente flujos financieros desde los países del sur para así consolidar sus propias opciones de crecimiento.

Resulta muy peligroso minusvalorar las consecuencias del Eurogrupo del lunes y la demostración de rodillo prepotente practicada por Berlín y sus aliados. Es un error enorme que facilita la disgregación del euro en un momento particularmente difícil para la política europea. Aquellos europeos que creían que la UE no resuelve sus problemas tienen hoy un motivo más para ratificar su convicción; quienes esperaban un golpe de autoridad de Bruselas ya saben que la Comisión es impotente frente a Berlín; y aquellos que apreciaban un cierto grado de flexibilidad en Alemania habrán podido comprobar que las esperanzas de cambio son una entelequia. Invocar como explicación las próximas elecciones alemanas es una excusa. El euro sigue en manos del fundamentalismo del déficit y de la penitencia contra el gasto.

El “No” a Renzi que preocupa en Europa

Por gentileza de Other News, ponemos a disposición de nuestros seguidores el artículo de Federico Larsen, sobre la situación europea luego del No a Renzi.

La ya histórica disputa sobre las formas de la representación institucional en Italia se llevó puesto a un nuevo primer ministro, Matteo Renzi, ampliando así el clima de incertidumbre política en toda Europa. Ni la victoria del candidato del Partido Verde austríaco, Van der Bellen, frente al de la extrema derecha xenófoba en las elecciones presidenciales de ese país, pudo morigerar la decepción del establishment europeo frente a la derrota de Renzi. Se trata de un claro avance de los sectores “euro-escépticos” italianos. Una más.

El referéndum

El primer ministro Matteo Renzi asumió su cargo en 2014 sin haber sido elegido por nadie. En las elecciones de 2013, el ganador fue su compañero del Partido Democrático, Pierluigi Bersani, quien tras haberle ganado la interna en 2012 y destronado a los seguidores del derechista Silvio Berlusconi del poder, se hizo cargo del gobierno.

Pero el sistema institucional italiano, plagado de organismos de control y métodos de contrapeso institucional, le requirió a Bersani un apoyo político amplio que nunca logró, y debió renunciar. Renzi, joven jefe del partido más votado en 2013, asumió la jefatura del gobierno tras una serie de artilugios políticos, con el apoyo de los delfines de Berlusconi, y la promesa explícita de reformar todo el sistema que permitía que gente como él llegara a gobernar sin haberse sometido a la elección popular.

Esa propuesta, postergada durante meses y aprobada en el Parlamento recién en abril de este año, fue la principal carta política del gobierno Renzi. Ésta consistía en reformar algunos artículos de la constitución para reducir los miembros y el poder del Senado y otras instituciones consagradas en la Carta Magna de 1946. El objetivo era claro, evitar las crisis de gobierno que llevaron a Italia a cambiar su ejecutivo una vez cada dos años en promedio desde los años 50.

La reforma constitucional fue presentada al electorado italiano en los últimos meses como la solución a todos los problemas, económicos y políticos que el país vivió en las últimas décadas. Hasta la Asociación Nacional de Partisanos, combatientes antifascistas de la Segunda Guerra Mundial, se opusieron con fervor a la propuesta de este joven líder que se presentaba como la renovación de la centro izquierda a pesar de su pasado en la Democracia Cristiana. El progresismo y la izquierda bocharon de entrada la reforma, por la quita en derechos de representación y el ajuste a la participación del Estado en la economía que suponía. La derecha vio en la campaña por el “No” la posibilidad de acumular políticamente con su discurso anti-establishment, muy de moda por estos tiempos. Y ganaron, provocando en los hechos la renuncia de Renzi.

Un “No” europeo

El resultado del referéndum no es de ninguna manera llamativo. Y la abultada diferencia en favor del No lo confirma. Como el mismo Renzi admitió al comentar los resultados, más que el fracaso de una reforma, es el fracaso de un proyecto político que en Italia -y en Europa- cuenta cada vez con menos acólitos. Se abre entonces una nueva crisis de gobierno. Esto significa que el presidente de la República Mattarella (garante de la Constitución y quien no detenta el Poder Ejecutivo), deberá comenzar las consultas entre los líderes políticos de las formaciones que pueblan el Congreso italiano tras las elecciones de 2013 y 2015, para establecer quien está en condiciones de obtener el apoyo parlamentario para guiar un gobierno de transición hasta las elecciones de 2017.

La pregunta legítima a esta altura es ¿quién ganó el referéndum? La respuesta podría resumir la situación política de toda Europa: fascistas, neo-nazis, conservadores, neo-liberales, democristianos, socialistas, comunistas y movimientos sociales que los fracasos del proyecto institucionalista europeo logró juntar en su contra. Esa variedad ideológica, sin embargo, supone una lucha por el liderazgo de tan heterogéneo “Frente del No”, que se estaría resolviendo en favor del Movimiento 5 Estrellas, un partido fundado por el cómico Beppe Grillo y que ha hecho del “rechazo a las ideologías” y de la anti-política su bandera.

Las 5 estrellas que componen el nombre aluden a la del control de calidad o prestigio de los hoteles, y representan el supuesto apego del movimiento a los principios de honestidad y transparencia que, sin embargo, el partido no demostró a la hora de asumir cargos directivos. Pero su enardecida retórica anti sistema logró posicionarlos a la cabeza del frente que ayer logró frenar la reforma de Renzi, en medio de la crisis generalizada de la izquierda europea tras la debacle de Syriza. Y ese anti-europeísmo es justamente lo que preocupa Bruselas.

Una victoria del Movimento 5 Stelle en próximas elecciones (ya no tan ilusoria tras las sorpresas del Brexit y de Trump) significaría una terrible noticia tanto para burócratas y banqueros europeos como para los movimientos sociales y de izquierda, que ya abandonaron la prédica anti-europea para apostar a un nuevo regionalismo social y popular.

Es llamativo, sin embargo, como todos los intentos de refrendación popular de modificaciones políticas sostenidos con argumentos pro-europeos hayan suscitado fuertes rechazos en la población. Desde los referéndum en Holanda y Francia sobre la Constitución Europea, jamás implementada, pasando por el Brexit y llegando hasta la reforma constitucional italiana, el voto directo del pueblo europeo ha sido generalmente hostil a las propuestas de una dirigencia europea claramente alejada de sus representados. A esto se le suma el crecimiento de propuestas del nuevo “populismo” conservador anti-europeo y la caída de los “hombres fuertes” de la UE, tras la renuncia a un nuevo mandato de Hollande y y la derrota de Renzi.

Italia se convertirá entonces, nuevamente, en el centro de la expectativa política europea de los próximos meses, con los castigos que el sector financiero suele propinar a los países díscolos y que generalmente soportan las capas mas humildes de la población. Será necesario descreer de buena parte de las noticias que estos sectores distribuyen a través de sus medios de prensa. Se deberá analizar la situación con cautela, con especial atención al rol de los movimientos sociales, las organizaciones que trabajan con migrantes, intelectuales comprometidos con espacios de construcción social, sectores sindicales alternativos, únicos actores capaces de restituir el rol perdido a la política.

La victoria de Trump y el triunfo del Brexit. Entrevista a Roberto Savio

Por gentileza de Other News, las noticias que el mercado elimina, se pone a disposición de nuestros seguidores la entrevista a Roberto Savio, fundador de la agencia IPS, que En Perspectiva se realizó a este destacado periodista italiano.

 

La victoria de Trump y el triunfo del Brexit se explican porque la globalización está en crisis y “no dio lo que prometió”

¿Los medios de comunicación ignoran o minimizan temas importantes para el público? ¿Qué debilidades hay en la cobertura de la actualidad internacional? Estas son preguntas que han ocupado a Roberto Savio durante buena parte de su vida. Por eso fundó en la década de 1960 la agencia de noticias IPS y más recientemente el portal Other News. Aprovechando su visita a Montevideo conversamos con él en la entrevista central de En Perspectiva.

Gobernanza mundial, cambio climático, desarrollo, globalización…

¿Los grandes medios de comunicación, que marcan la agenda informativa en el mundo, dejan a un lado asuntos importantes sobre los cuales el público debería estar al tanto?

Roberto Savio, economista, periodista y analista político, ha dedicado buena parte de su vida a promover este debate y también a fundar y dirigir agencias alternativas, como Inter Press Service (IPS) o el portal Other News.

La discusión tiene un interés renovado en este año 2016, cuando nos hemos visto sorprendidos por varios hechos muy impactantes en el ámbito internacional. Por eso, aprovechando que Roberto Savio está en estos días en Uruguay, conversamos con él en la entrevista central de En Perspectiva.

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